Sinopsis para Amazon
En España ya no suspenden los alumnos. Suspenden los profesores.
Cuando un estudiante no alcanza el nivel, la pregunta debería ser sencilla: ¿qué sabe? Sin embargo, el sistema educativo español ha construido un universo kafkiano en el que lo decisivo acaba siendo otra cosa: si el docente relacionó correctamente el criterio 2.1 con el instrumento, la rúbrica, la evidencia, la programación, el informe y la plataforma correspondiente.
Mil criterios para poner una nota. Un solo error administrativo para convertir un suspenso en aprobado.
Después de más de veinte años en las aulas, Bastián James denuncia la corrupción institucional de una escuela que ha sustituido el conocimiento por el procedimiento, la autoridad por la sospecha y la enseñanza por una burocracia imposible de cumplir sin fingir que se cumple.
Con ironía, humor mordaz y experiencias reales, este libro recorre:
la presión para aprobar a quien no ha aprendido;
la pérdida de autoridad del profesor;
el poder creciente de padres, pedagogos e inspectores;
el mito de la motivación y el miedo a frustrar;
el descenso de la lectura, la disciplina y la exigencia;
los móviles, las pantallas y la destrucción de la atención;
y cuarenta años de políticas educativas impulsadas principalmente por el PSOE y nunca verdaderamente desmontadas por el PP.
No es un tratado académico ni otra ley educativa de trescientas páginas.
Es un panfleto breve, incómodo y feroz escrito desde dentro del aula.
Porque cuando enseñar importa menos que justificar que se ha enseñado, el sistema ya no está simplemente equivocado.
Está corrupto.