'Yo es otro', escribía Rimbaud. Más allá de sus controversias, los humanistas siempre han defendido la idea de que tiene más sentido unir a las personas que separarlas. Es también, quizás, a esta visión de la existencia a la que ataca la tentación comunitarista. El Fútbol Club Barcelona y la Union Sportive Arlequins Perpignan han superado alegremente esta tentación comunitarista al basar su política de club en su identidad cultural regional, lo que les ha llevado a un acercamiento totalmente natural, aunque en deportes y países diferentes. Este acercamiento ha podido tener lugar, en efecto, gracias a la especificidad de su entorno y al hecho de que ambos lucen los colores de Cataluña. Según el análisis realizado sobre estos dos clubes, ¿existen en otros lugares de Francia entornos que sean propicios para este tipo de política de club? Y si fuera así, ¿en qué clubes profesionales podría ser tan eficaz como la del F.C. Barcelona y la de la U.S.A.P.?